En resumen
- Cambio del kit de distribución completo: correa, tensor y rodillos.
- Bomba de agua y líquido refrigerante nuevos cuando la bomba va movida por la correa.
- Revisión de cadenas de distribución: ruido en frío, estiramiento y testigos.
- Consultamos el intervalo de tu motor exacto, en kilómetros y en años.
Para qué sirve la distribución
La correa o cadena de distribución une el cigüeñal con el árbol o árboles de levas, para que las válvulas se abran y se cierren justo en el momento en que se mueven los pistones. No se ve y casi nunca avisa, pero si falla el motor deja de funcionar. Muchos motores llevan una correa dentada de goma reforzada; otros montan una cadena metálica, que dura más pero también se desgasta.
Cuándo cambiar la correa de distribución
No hay una cifra que valga para todos los coches. Cada fabricante marca un intervalo en kilómetros y otro en años, y la correa se cambia en lo que se cumpla primero. Es habitual que ese intervalo esté entre 60.000 y 160.000 km o un número determinado de años, pero varía mucho de un motor a otro, incluso dentro de la misma marca.
El límite de años importa aunque hagas pocos kilómetros: la goma envejece con el tiempo y el calor del motor, se reseca y puede agrietarse. Un coche que se usa poco puede necesitar el cambio antes por tiempo que por kilómetros.
Si no sabes cuándo se cambió por última vez, por ejemplo en un coche de segunda mano sin facturas, lo prudente es cambiarla. Llámanos con el modelo y la motorización o tráenos el coche: consultamos el intervalo de tu motor exacto y te decimos cuándo te toca.
Qué pasa si se rompe la correa
Si la correa se rompe o salta varios dientes con el motor en marcha, el coche se para en el acto. En muchos motores, las válvulas y los pistones ocupan el mismo espacio en momentos distintos; si se pierde la sincronización, chocan. El resultado pueden ser válvulas dobladas, pistones dañados o una culata que reparar: una avería muchísimo más cara que cambiar el kit a tiempo. Por eso no merece la pena apurar el intervalo.
Qué incluye el cambio del kit de distribución
No cambiamos solo la correa: sustituimos el kit completo, porque las piezas que trabajan con ella se desgastan a la par.
- Correa de distribución nueva.
- Tensor y rodillos (poleas tensoras y de guía).
- Bomba de agua, en los motores en los que la mueve la propia correa, que son muchos.
- Líquido refrigerante nuevo y purgado del circuito.
Hacemos la puesta a punto siguiendo el procedimiento del fabricante y giramos el motor a mano para comprobarla antes de arrancarlo. Al terminar, verificamos que no haya fugas ni ruidos. Si vemos algo más que conviene atender, como la correa de accesorios o un retén que pierde aceite, te lo comentamos antes de tocarlo.
La cadena de distribución también se desgasta
Muchos motores actuales llevan cadena en lugar de correa. Está pensada para durar mucho más y a menudo el fabricante no le marca un cambio periódico, pero no es eterna: con los kilómetros la cadena se estira y los tensores y las guías se gastan. Un aceite inadecuado o cambios de aceite muy espaciados aceleran ese desgaste, por eso es tan importante hacer el cambio de aceite en su plazo.
Señales que debes vigilar
- Traqueteo o ruido metálico en los primeros segundos al arrancar en frío, típico de una cadena estirada.
- Testigo de motor encendido, a veces con códigos de desfase entre cigüeñal y árbol de levas.
- Ruidos, chirridos o silbidos en la zona de la distribución.
- Fugas de refrigerante cerca de la bomba de agua.
- Tirones, pérdida de potencia o un arranque más difícil de lo normal.
Con la correa, lo normal es que no avise antes de romperse, así que no esperes a notar síntomas: guíate por el intervalo. Si se ha encendido un testigo, lo leemos con el diagnóstico electrónico. Estamos en Santutxu, cerca de las estaciones de metro de Santutxu y Basarrate (líneas 1 y 2), así que puedes dejarnos el coche y seguir con tu día.
Preguntas frecuentes sobre la correa de distribución
¿Cada cuánto se cambia la correa de distribución?
Depende del motor. Cada fabricante marca un intervalo en kilómetros y otro en años, y la correa se cambia en lo que llegue antes. Es habitual que esté entre 60.000 y 160.000 km o un número de años según el motor, así que no te fíes de una cifra general: lo comprobamos con los datos de tu motor exacto.
¿Qué pasa si se rompe la correa de distribución?
El motor se para en el acto. En muchos motores, además, las válvulas chocan contra los pistones y se dañan válvulas, pistones e incluso la culata, una reparación mucho más cara que el cambio del kit. Por eso no conviene apurar el intervalo.
¿Hay que cambiar también la bomba de agua?
Si en tu motor la bomba de agua la mueve la correa de distribución, lo recomendable es cambiarla a la vez: se accede a ella con el mismo desmontaje y, si falla más adelante, obliga a desmontar todo de nuevo y puede dañar la correa nueva. Si en tu motor no hace falta, te lo decimos.
¿La cadena de distribución también se cambia?
La cadena está pensada para durar mucho más que una correa y muchos fabricantes no le marcan un cambio periódico, pero también se desgasta: se estira y sus tensores y guías se gastan. Si oyes un traqueteo metálico al arrancar en frío o se enciende el testigo de motor, conviene revisarla cuanto antes.